Guía para organizadores
Huella de carbono de eventos
La huella de carbono de un evento es la suma de todas las emisiones que genera, desde que el primer proveedor monta el escenario hasta que el último asistente vuelve a casa.
No es un número abstracto: cada vez más ayuntamientos, patrocinadores y ticketeras lo piden como condición para colaborar, y calcularlo mal (o no calcularlo) deja al organizador sin argumentos cuando toca defenderlo.

Qué es la huella de carbono de un evento y por qué medirla
La huella de carbono de un evento agrupa las emisiones de varias categorías: energía del recinto, catering, residuos, materiales de producción (escenario, merchandising) y transporte — tanto de asistentes como de artistas, personal y proveedores.
Medirla sirve para tres cosas muy concretas: cumplir con lo que pide un patrocinador o ayuntamiento, priorizar qué medidas de reducción tienen más impacto real (en vez de invertir en la que suena mejor), y comparar ediciones para demostrar una mejora real, no solo una intención.
Cómo calcular la huella de carbono de tu evento
La metodología estándar (protocolo GHG) divide las emisiones en tres alcances: las directas del propio evento (alcance 1), las de la energía que consume (alcance 2), y todas las indirectas de la cadena de valor — proveedores, catering, y sobre todo transporte de asistentes (alcance 3).
En la mayoría de eventos, el alcance 3 es, con diferencia, el más grande — y dentro de él, el transporte de asistentes suele superar al del resto de proveedores juntos. Por eso calcular la huella de carbono de un evento sin datos reales de transporte da un número que subestima gravemente el impacto real.
Las fuentes de datos por categoría son distintas: consumo eléctrico y de combustible del recinto (facturas), residuos generados (informes del gestor de residuos), y transporte — la parte que exige datos de origen, medio de transporte y ocupación por vehículo, normalmente la más difícil de obtener sin una herramienta dedicada.

Cómo reducir las emisiones de tu evento
Las medidas de reducción rinden mucho más cuando se priorizan por categoría de impacto, en vez de repartir el esfuerzo por igual entre todas:
- Transporte de asistentes: aumentar la ocupación por vehículo (coche compartido) y reforzar el transporte público o las lanzaderas en las franjas de mayor demanda — normalmente la palanca de mayor impacto, por ser la categoría más grande.
- Energía del recinto: contratar energía renovable certificada y usar generadores más eficientes donde no hay conexión a red.
- Catering y residuos: menú con menos huella, gestión de residuos separada por tipo y reducción de envases de un solo uso.
- Producción y logística: escenografía reutilizable entre fechas o ediciones, y consolidación del transporte de materiales.
Cómo reporta VIB3S el CO₂ evitado por movilidad compartida
VIB3S mide el CO₂ evitado a partir de trayectos reales — kilómetros compartidos y ocupación real por vehículo —, no de una estimación genérica por asistente. Ese dato entra directamente en la parte de transporte de tu cálculo de huella de carbono, con el desglose por fecha que necesitas para tu memoria de sostenibilidad o para justificarlo ante un patrocinador.
Tipos de eventos
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¿Necesitas datos reales para tu huella de carbono?
Te mostramos qué datos de transporte compartido puedes incorporar a tu cálculo de emisiones.